A la hora de reformar una vivienda con cierta antigüedad es inevitable que aparezcan gastos imprevistos. El “tenemos que hablar” por parte del coordinador de obra siempre es sinónimo de un gasto extra no contabilizado. En ocasiones el desembolso que no repercute solamente en nosotros, ya que dependiendo de la obra, la comunidad debe de hacerse cargo de parte del gasto. Nuestro consejo es contar con un presupuesto un poco más alto para posibles gastos añadidos.

De todas formas, el presupuesto destinado a la reforma del hogar no es el mismo si se realiza a través de una empresa de reformas o si realizamos el trabajo nosotros mismos. Aunque se trate de un gasto superior, aconsejamos siempre trabajar con una empresa de profesionales, dado que cuentan con la experiencia suficiente para saber cuáles son los problemas más habituales y sabrán solucionarlos.

Los gastos imprevistos en una reforma de vivienda van más allá de efectuar una nueva instalación eléctrica que cumpla con la normativa vigente. En las tareas de demolición, por ejemplo, se suelen descubrir vigas/pilares ocultos que pueden repercutir en la nueva distribución y, en consecuencia, es posible que se deba ampliar el presupuesto.

Otro ejemplo de ello, y que muchos particulares desconocen, son los desniveles de paredes y techos. También es habitual la aparición de humedades en baños o cocinas, así como tener que realizar refuerzos de estructuras. Hablamos de una serie de trabajos que si no los tenemos previstos pueden convertir la vivienda de nuestros sueños en la casa de los horrores.

¿Cuándo paga la comunidad los gastos imprevistos?

Por suerte o por desgracia, algunos de los gastos a la hora de realizar obras en casa no solo dependen de los propietarios de la vivienda. En determinadas ocasiones es la comunidad quien tiene que hacerse responsable de dichos gastos.

Los desembolsos inesperados que deben solventar los vecinos son todos aquellos donde intervengan elementos comunes: fachada, cimentación, cubiertas… En este campo también se encuentran las partes comunes de las instalaciones que pasan por la vivienda, como son las bajantes o los conductos de calefacción.

Además, cabe añadir que la comunidad también deberá hacerse cargo de aquellos gastos generados en nuestra vivienda como consecuencia del mal estado de las instalaciones comunes, un ejemplo de ello es la aparición de manchas de humedad por una filtración o por una gotera.

Como empresa de reformas de viviendas integrales o parciales, en BDBN creemos que cuanto más planificada y analizada sea la rehabilitación, menos quebraderos de cabeza nos dará. Por eso, es recomendable  realizar una evaluación rigurosa y metódica del estado de la superficie a reformar, así como de las instalaciones comunes que existen. Asimismo, se recomienda destinar alrededor del 10% del presupuesto de la obra para estos posibles imprevistos.

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